5 de enero de 2011

Capítulo XXI

Ya en 1952 apruebo el examen de ingreso en Bellas Artes y en octubre empiezan las clases del curso 52 -53 y yo en Jerez y tenía que estar en Sevilla. Años consecutivos ingresan Vicente Vela después lo hacen Gutiérrez Montiel, Padilla, Daza todos de Jerez y Eladio Gil del Torno, pedanía de Jerez

A mí me daba mucho corte volver a pedirle a mi tío de nuevo un traslado. Había un capitán profesor de vuelos, gran persona que tenia de pluriempleo representante de tejidos (en aquella época la mayoría de los españoles tenían como mínimo dos trabajos más adelante hablare de ello) por ese motivo frecuentaba y conocia  a mi padre que le pide mi traslado a Sevilla. En diciembre estoy en Sevilla de nuevo y en la misma compañía la PMR y con el mismo capitán que cuando me ve me dijo unas cuantas cosas en tono de cachondeo, niño caprichoso, pero amablemente. Le dije mi capitán pero ya no tengo que comer ni dormir en el cuartel y lógicamente tenía que tomar mi dirección en Sevilla

Cañete ya estaba en Sevilla desde octubre y vivía en una pensión de la calle Federico Sánchez Bedoya junto a la Catedral y yo también me hospede allí Creo que el capitán se acordaba del “ojo General” y que de ahí vendría la facilidad para cambiar de destino, no sé si por esa razón me envió a las oficinas de la Jefatura de Intendencia en Lacalle García de Vinuesa paralela a la calle de mi pensión, no tardaba ni un minuto a mi nuevo destino, de ordenanza del coronel jefe un simpático viejo verde, tenía un capitán ayudante, Puelles, un tipo muy serio, economista de carrera que me mandaba hacer recados, pluriempleado también, profesor de la Escuela Profesional de Comercio tenias libros de textos escrito sobre el tema, a veces me pedía hacer recados particulares y siempre decía, puedes hacerme este favor. Era administrador de Juan Belmonte “El pasmo de Triana” que vivía en el edificio Cristina lugar muy cercano donde a veces iba a llevarle algún documento o que firmara algo, Yo encantado de ver y hablar con esa figura, a mi me gustan los toros pero entones era pasión.

Al poco tiempo de estar allí en uno de los recados me encontré con la PA que me pregunto, que hacía yo a esa hora de la mañana por Sevilla siendo horas de estar en un destino, le conte lo que hacía, - deberías llevar un documento que lo acredite, se lo pides a tus superiores para la próxima vez-. Se lo conté al capitán y me dijo, pues a partir de mañana vienes de paisano. Cada más o menos 15 días me tocaba plantón por las tardes en las oficinas y eso fueron los únicas veces que me volví a vestir de uniforme hasta que me licenciaron. Qué diferencia con Jerez, todo más humano que bajo el mando de aquel facha, que Dios o el que esté en su lugar lo tenga en su santa gloria al lado de su amado Caudillo

En este tiempo está haciendo el servicio militar en Madrid Vicente Vela. Alberto Duran Tejera profesor del instituto y un jefe de la bodegas de Palomino & Vergara donde Vicente trabajaba le había dado cartas de presentación para una serie de persona en Madrid entre ellas a Luis González Robles, que aquellos años compartía el mundo del arte con la dirección teatral. Vicente me escribe a Sevilla y me comenta que veía frecuentemente a González Robles y que le está ayudando.


Las clases en Bellas Artes eran de mañana y tarde 8 horas, yo por las mañanas no podía asistir por la mili hasta que me licencian a primero de marzo de 1953 dos años de mili. Entones pensaba que eran dos años que me habían robado de mi vida, Ahora ya anciano que he olvidado los malos ratos pienso que fue una experiencia interesante. Recupere las mañanas perdidas y aprobé todas las asignaturas a final de curso.

En Mayo de 1953 en los Festivales de Sevilla se representa “Don Gil de las calzas verdes” de Tirso de Molina en la Glorieta Azul del parque de María Luisa. Casualmente paseando por los jardines vi como se estaba celebrando un ensayo general de la representación, yo tenía entrada para esa noche,  me colé para ver el ensayo Un hombre de treinta y tantos año  vestido de riguroso negro daba las órdenes y corregía a los actores entre ellos estaba Mercedes Prendes y José Luis López Vázquez,  reconocí que era Luis González Robles el director, ya amigo de Vicente Vela, por rubor no tuve el valor de presentarme 


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