16 de febrero de 2011

Capítulo XXVII

Vicente Vela ya vivía en una humilde pensión de la calle  de la Libertad  en el centro de Madrid,  muy cerca de la Gran Vía y Alcalá donde yo me alojo. Éramos pocos huéspedes, no más de seis, las comidas tenían sus horarios y lo hacíamos todos a la vez en una sola mesa, dos estudiantes hermanos uno de derecho y otro ingeniería (otro hermano más pequeño político del PSOE murió junto a mi amigo Santiago Amón y la directora General de Trafico Rosa de Lima Manzano en accidente de helicóptero cuando iban a reunirse con José María Pérez González “Peridis” en Aguilar de Campoo de donde todos eran oriundos,  para la inauguración por la Reina del Monasterio restaurado por el arquitecto Peridis de Santa María la Real). También se hospedaba un tío de estos, sargento topógrafo que no pisaba el cuartel porque trabajaba en unas oficinas particulares del coronel jefe del Centro Geográfico del Ejército que además de trabajar para el ejército lo hacía para otras instituciones oficiales como en Concentración Parcelaria, o el Instituto Geográfico. El sargento siempre que tenía algún contratiempo decía “la culpa de lo que pasa en este país la tienen los curas y los militares” y en aquellos años tenía cierta razón pero viniendo de un militar me hacía mucha gracia. Una vez por la sierra de Ronda haciendo un trabajo topográfico, me contó que teniendo sed se acerco a un caserío y dijo:- Me pueden dar un poco de agua por favor. Se le quedan todos mirando sin moverse y uno la dice, - Aquí como no nos jable en cristiano no le gentendemo na.-  Indignado me decía: en cristiano yo que soy de Valladolid. También había un gallego que sabia inglés, escaso saber  en aquel tiempo, por lo que se coloco en una oficina americana vinculada a las bases de EEUU, fue el primer gallego que entro pero al cabo de cierto tiempo la mayoría de la oficina eran gallegos, también había otro  par de oficinistas. Vivió con nosotros una temporada Manuel Mejías Rápela  “Bienvenida”. “El Papa Negro”   Gran torero de otros tiempos y ahora un pobre anciano desvalido, bebía, donde lo habían recluido sus hijos los famosos “Bienvenidas” no entendí este abandono, que yo sepa por lo menos Antonio era rico, presidente del Montepío de toreros y miembro del Opus Dei, una argentina  treintañera. con una hija de 6 ó 7 años, había huido de su país por  malos tratos machistas, trabajaba en el locutorio de telefónica. Leyendo Rayuela la Maga me la recordaba, tenía un habla bonaerense muy cerrado.- ¿Vos que pensás ira este prendedor bien sobre la polera con este saco, que decís?  En Madrid se presentaba Nuria Espert por primera vez con “Gigi” de Colette,  la Espert  venía precedida de cierta fama y comentábamos en la mesa sobre el estreno, La argentina dijo, es muy amiga mía y contó maravillas de ella, yo no le di mucha credibilidad porque era muy fantástica, un día cerca de la pensión me encontré con la argentina acompañada de una chica de unos veinte años muy exótica, me pare con ellas y nos presenta Jesús, Nuria Espert, se dirigía a una escuela de danza muy acreditada a recibir clases de la bailarina Karen Taft que estaba cerca en la misma calle de la pensión y que aun existen en el mismo lugar, claro que la fundadora Karen murió hace muchos años.


Dibujando en el balcón de la pensión de la calle de la Libertad .

En el tiempo que yo viví allí hubo variaciones de huéspedes,  un hermano de Vela, Luis, tipógrafo y José Franco guitarrista clásico y hasta un caco fichado por reincidente que me robo hasta los calzoncillos y cuando lo cogieron por otro asunto la Guardia Civil me los querían devolver. En la acera de enfrente de mi habitación había otra pensión donde en un balcón al solecito se sentaba Fosforito, el cantaor, a tocar la guitarra. Casi debajo en la misma casa del Fosforo de la calle de La Libertad esquina San Marcos estaba un restaurante muy económico “La Carmencita” muy conocido y que yo frecuentaba, que regentaba Carmencita y su hermano que lo hacían todo, cocinar servir las mesas y cobrar, eran muy mayores, cerraron en los años 70 por jubilación. 

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